Más allá de la norma EN 14126: consideraciones clave para la selección de EPI contra el ébola

Introducción

Cuando los profesionales sanitarios atienden a pacientes con ébola, el EPI deja de ser una simple capa de protección más. Se convierte en una barrera fundamental entre el profesional y una exposición que puede poner en peligro su vida.

Dado que el ébola se transmite por contacto directo con fluidos corporales infectados, la elección de la ropa de protección adecuada es un factor importante para reducir el riesgo de exposición. En estos entornos, el EPI suele ser la primera línea de defensa, por lo que la elección de la ropa de protección es un aspecto fundamental para las organizaciones sanitarias, los equipos de respuesta a emergencias y el resto del personal que trabaja en entornos con riesgo de enfermedades infecciosas.

A la hora de evaluar la ropa de protección, las certificaciones y las prestaciones del tejido suelen ser el punto de partida. Aunque ambos aspectos son importantes, no ofrecen una visión completa del rendimiento global de la prenda. Factores como la confección de las costuras, la protección frente a líquidos, las fugas hacia el interior y la forma en que la prenda se integra con otros equipos de protección individual (EPI) pueden influir en el nivel de protección que ofrece una prenda.

Para elegir correctamente el EPI es necesario realizar una evaluación más amplia de la prenda en su conjunto. Ir más allá de la etiqueta de certificación puede ayudar a las organizaciones a tomar decisiones más fundamentadas a la hora de seleccionar ropa de protección contra el ébola y en entornos con enfermedades infecciosas similares.

Principales conclusiones

A la hora de evaluar el EPI para la protección contra el ébola, es importante tener en cuenta algo más que la mera certificación de enfermedades infecciosas.

  • La norma EN 14126 evalúa el comportamiento de los tejidos frente a agentes infecciosos, pero no aborda la confección de las prendas.
  • La confección de las prendas es importante porque las costuras y los cierres pueden afectar a la integridad general de la prenda.
  • Las costuras selladas son fundamentales para reducir el riesgo de penetración de líquidos y de fugas hacia el interior.
  • Lakeland recomienda la protección de tipo 4 según la norma EN 14605 para los riesgos relacionados con el ébola, debido a la posibilidad de exposición a fluidos corporales contaminados.
  • El EPI debe evaluarse como un sistema completo, que incluya prendas, guantes, botas, mascarillas y los procedimientos adecuados para ponérselo y quitárselo.

Por qué la certificación por sí sola no es suficiente

La certificación suele ser uno de los primeros aspectos que tienen en cuenta los compradores y los prescriptores a la hora de evaluar la ropa de protección frente a los riesgos de enfermedades infecciosas. Las normas constituyen un importante punto de referencia en cuanto al rendimiento y ayudan a garantizar que las prendas cumplan los requisitos establecidos.

En lo que respecta a la protección contra el ébola, una de las normas a las que más se recurre es la EN 14126. Esta norma incluye ensayos diseñados para evaluar la capacidad de un tejido para actuar como barrera frente a los agentes infecciosos transportados por líquidos contaminados, aerosoles y otros materiales.

Sin embargo, la norma EN 14126 evalúa las prestaciones del tejido, no la confección de la prenda.

Esa distinción es importante porque una prenda es algo más que el material con el que está confeccionada. Las costuras, los cierres y otros elementos de diseño pueden influir en el rendimiento de la prenda acabada cuando se utiliza.

Un tejido puede ofrecer buenos resultados en las pruebas de laboratorio, pero el nivel general de protección puede verse afectado por factores como la confección de las costuras, la penetración de líquidos y las fugas hacia el interior. Por este motivo, la certificación debe considerarse el punto de partida y no el paso final en el proceso de selección de los EPI.

Entender cómo está confeccionada una prenda es tan importante como comprender las propiedades del propio tejido. Por eso, la confección de la prenda desempeña un papel tan importante a la hora de evaluar los EPI para la protección contra el ébola.

Por qué es importante la confección de prendas de vestir

Las prestaciones del tejido son importantes, pero solo constituyen un componente de las prestaciones generales de la prenda.

Cuando se habla de los equipos de protección individual (EPI) contra enfermedades infecciosas, la mayoría de las conversaciones se centran en las prestaciones del tejido. Si bien las propiedades de barrera del tejido son importantes, la confección de la prenda también es un factor fundamental a la hora de evaluar los EPI para la protección contra el ébola.

Esto se debe a que una prenda es mucho más que un simple trozo de tela. Las costuras, los cierres y otros elementos de diseño pueden influir en el rendimiento de la prenda acabada en condiciones reales.

No todas las costuras son iguales

Uno de los aspectos más importantes de la confección de prendas de vestir es el diseño de las costuras. Los distintos tipos de costuras ofrecen diferentes niveles de protección, y no todas las costuras están diseñadas para proporcionar la misma barrera frente a los líquidos.

Entre los tipos de costura más habituales se encuentran:

  • Costuras cosidas o rematadas con overlock: se encuentran habitualmente en las prendas de tipo 6. Las puntadas crean orificios en el material de barrera que pueden comprometer la integridad de la prenda.
  • Costuras selladas: suponen una mejora con respecto a las costuras cosidas estándar, pero siguen basándose en la costura y, por lo tanto, siguen presentando orificios de puntada en el material de barrera.
  • Costuras cosidas y selladas con cinta: obligatorias para las prendas de tipo 4. La cinta sella los orificios de las puntadas y ayuda a mantener la integridad de la barrera protectora.

Según la guía, las costuras estándar pueden crear hasta 14 orificios por pulgada lineal en el material de barrera. El proceso de cosido también puede provocar huecos entre las piezas de tejido e introducir hilo que podría servir de vía para la penetración de líquidos.

En lo que respecta a la protección contra el ébola, esto se convierte en un factor importante a tener en cuenta. Si se ha comprobado que un tejido ofrece una barrera contra los agentes infecciosos, no tiene mucho sentido utilizar un método de confección que pueda comprometer esa barrera en otras partes de la prenda.

Por eso Lakeland concede tanta importancia a la confección con costuras selladas. El objetivo es mantener la integridad de la prenda en su conjunto, en lugar de centrarse únicamente en las prestaciones del propio tejido.

Por qué es importante la fuga interna

La confección de la prenda cobra aún más importancia cuando se tiene en cuenta la posibilidad de que se produzcan fugas hacia el interior.

En entornos de respuesta al ébola, el personal sanitario puede tener que llevar EPI durante largos periodos de tiempo en condiciones de calor y humedad. La sudoración y la condensación en el interior de la prenda pueden dificultar la determinación de si los líquidos contaminados han penetrado en la barrera protectora.

Según la guía, esto plantea varios retos. Si la contaminación llega a la ropa de un trabajador y pasa desapercibida, puede aumentar el riesgo de exposición durante la manipulación, el lavado o incluso el contacto habitual con las zonas contaminadas de la ropa. También puede complicar los procedimientos de control de infecciones, que a menudo dan por hecho que el interior de la prenda permanece libre de contaminación.

Por estas razones, minimizar el riesgo de penetración de líquidos es un factor fundamental a la hora de seleccionar el EPI para la protección contra el ébola. El objetivo no es simplemente cumplir un requisito de certificación, sino contribuir a reducir la probabilidad de que la contaminación llegue al interior de la prenda.

Esta es una de las razones principales por las que Lakeland recomienda ropa de protección que ofrezca un nivel adicional de protección frente a la exposición a líquidos.

Por qué Lakeland recomienda la protección de tipo 4

La selección del EPI para la protección contra el ébola implica algo más que elegir una prenda con certificación para enfermedades infecciosas. También hay que tener en cuenta cómo está fabricada la prenda y cómo se comportará cuando se exponga a riesgos relacionados con líquidos.

Por este motivo, Lakeland recomienda prendas que cumplan los requisitos de la norma EN 14605, tipo 4, para la protección contra salpicaduras y chorros de líquidos peligrosos. Aunque hay quien considera que las prendas de tipo 6 son adecuadas para aplicaciones relacionadas con enfermedades infecciosas, Lakeland cree que las prendas de tipo 4 ofrecen un nivel de protección más adecuado frente a los riesgos relacionados con el ébola.

Una de las diferencias clave entre las prendas de tipo 6 y las de tipo 4 es la construcción de las costuras. Las prendas de tipo 6 suelen utilizar costuras cosidas o ribeteadas, lo que puede provocar aberturas en la barrera protectora. Las prendas de tipo 4, en cambio, requieren una construcción con costuras selladas para ayudar a mantener la integridad de la prenda y reducir la posibilidad de penetración de líquidos.

La naturaleza de la prueba de tipo 4 también es relevante. Durante la prueba, se pulveriza líquido sobre la prenda, lo que permite que se acumule en los pliegues, las arrugas y otras zonas en las que es más probable que se produzca la penetración. Esto supone una evaluación más exigente de la prenda acabada y de su capacidad para resistir la exposición al líquido.

En lo que respecta a los riesgos relacionados con el ébola, en los que la exposición a fluidos corporales contaminados es la principal preocupación, Lakeland considera que esta combinación de protección contra salpicaduras de líquidos y costuras selladas ofrece un nivel de protección más adecuado que el que se obtiene basándose únicamente en las prestaciones del tejido.

En definitiva, la recomendación de Lakeland se basa en un principio sencillo: para elegir correctamente el EPI hay que tener en cuenta el rendimiento de la prenda en su conjunto, y no solo el material con el que está fabricada.

La selección de EPI en la práctica

La elección de la prenda adecuada es un aspecto importante de la protección contra el ébola, pero solo constituye una parte del sistema global de EPI. La ropa de protección debe evaluarse junto con los guantes, las botas, las mascarillas y otros EPI para garantizar que el conjunto completo funcione de manera eficaz. Un ajuste adecuado, cierres seguros, interfaces selladas entre los componentes del EPI y procedimientos adecuados para ponérselo y quitárselo desempeñan un papel importante a la hora de mantener la protección.

Las recomendaciones de productos de Lakeland reflejan los principios expuestos a lo largo de este artículo. MicroMAX combina un tejido que cumple con las clasificaciones más exigentes de la norma EN 14126 con costuras selladas y la certificación EN 14605 Tipo 4, lo que ayuda a mantener la integridad de la prenda al tiempo que ofrece protección frente a salpicaduras y chorros de líquido.

Para entornos de mayor riesgo, ChemMAX ofrece costuras selladas, además de contar con las certificaciones de Tipo 4 y Tipo 3. La sólida estructura de barrera de la prenda proporciona un nivel adicional de protección, aunque esto conlleva una menor comodidad durante un uso prolongado.

Ambas prendas también están disponibles en Cool Suit , que incorporan un panel trasero transpirable para mejorar la comodidad en entornos más cálidos. No obstante, los usuarios deben conocer las limitaciones de estos diseños y asegurarse de que sean adecuados para el riesgo específico y el entorno de trabajo.

En definitiva, la selección del EPI siempre debe comenzar con una valoración exhaustiva del riesgo, seguida de una evaluación de la prenda en su conjunto y del sistema de EPI en general.

Conclusión

A la hora de evaluar los EPI para la protección contra el ébola, la certificación debe considerarse el punto de partida y no el factor decisivo final. Si bien el rendimiento del tejido sigue siendo importante, la confección de la prenda, la integridad de las costuras, la protección frente a líquidos y la integración del EPI pueden influir en el rendimiento general.

El ébola pone de relieve una lección importante sobre la selección de EPI: una protección eficaz no depende únicamente del tejido. Al evaluar la prenda en su totalidad y todo el sistema de EPI, las organizaciones pueden tomar decisiones más fundamentadas y seleccionar ropa de protección que se adapte mejor a los riesgos a los que pueden enfrentarse los trabajadores.

 

 

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